jueves, 19 de marzo de 2015

"Instituyó doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar" Mc 3,14

El Señor ha puesto varios instrumentos a lo largo de mi vida para ayudarme a estar con él. En primer lugar, puso a mis padres que me iniciaron en la fe. Más adelante, puso a quien era mi párroco en aquel entonces; él se fijó en mí  y vio algo que yo no había visto, una posible vocación sacerdotal.

Era muy tímido, y esto no me ayudaba a tomar decisiones por mí mismo. Había asistido a convivencias en el Seminario y me había ilusionado con la figura del sacerdote, pero no me atrevía a dar el  paso de entrar. Por esa época me habían quedado 6 asignaturas, me daba mucha vergüenza  repetir en el instituto en el que estaba, y la única vía de escape que encontré fue entrar al Seminario en septiembre. El Seminario Menor, durante esos cinco años, me ayudó a “estar con Él” formándome como persona y como cristiano.  Han sido muchos los signos vocacionales que el Señor me mostró en aquella etapa: crecí como  estudiante, vencí la timidez y descubrí dones como tocar la guitarra, cantar, etc…
Mi nombre es Sergio, tengo veintiún años y soy de Güímar. Estoy en tercero, en el Seminario Mayor, y cada día más convencido de que la felicidad que Dios pone en mi corazón es signo de que éste es el camino al que Él me llama, configurando mi corazón con el suyo, y haciéndome sentir el deseo de querer ayudar a los demás a experimentar la felicidad de ponerse en sus manos.
Gracias por vuestra oración y generosidad, especialmente en el Día del Seminario. ¡Estemos con Él y no tengamos miedo de ir a dónde nos envíe!

No hay comentarios:

Publicar un comentario